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Lectura en buen plan

Lectura en buen plan

Una vez que has emprendido el viaje al mundo de la lectura con tus hijos, empieza la tarea de la selección de temas.

En el caso de los bebés, o de niños pequeñitos, recuerda la importancia de las imágenes y de las onomatopeyas*. Antes de dormir puedes elegir tópicos que los relajen y estimulen su imaginación, cuyos argumentos aborden acciones como soñar, dormir, descansar.

Si los niños ya van al kínder o a la guardería, destina un rato para que los libros sirvan como repaso entretenido de lo que aprenden: las relaciones sociales con sus compañeros, los profesores, los miembros de la familia, con el ambiente y los animales; no olvides aquellos que refuerzan los buenos hábitos alimenticios y de higiene.

Cuando los chicos ya están en la primaria es el momento de familiarizarse con asuntos como la prevención del bullying. Las fábulas son muy importantes porque las moralejas son una forma de inculcar valores con ejemplos y aprendizaje.

Ya en la secundaria probablemente ellos tengan algunas ideas en mente, pero, además de lo que deben leer como parte de su instrucción, cultiva su comprensión lectora: pregúntales qué entendieron, si les gustó, comenta con ellos sus respuestas. Si te dicen que no comprenden la obra, investiguen juntos. De manera recreativa, busquen títulos que los animen, la adolescencia es una época difícil y hay autores especialistas que pueden ayudarlos a transitar por esa etapa.

Sin importar la edad, aunque de preferencia desde pequeños, acércalos e involúcrate con ellos en las leyendas sobre las diferentes culturas de nuestro país, son muy variadas y están escritas en un lenguaje accesible según la edad del lector.

Considera que es más fácil si tienes un buen plan de lectura para tus hijos y para ti.

*Onomatopeya: Imitación lingüística o representación de un sonido.