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La fuerza de los hábitos.

La fuerza de los hábitos.

Ser padres es un ejercicio permanente de paciencia, tanto así que se espera la llegada de los bebés durante nueve meses. A partir de su nacimiento, tu temple estará a prueba porque el crecimiento exige enseñanza y solo se aprende a través del ejemplo, la práctica, la resistencia y la constancia. ┬íAh!, y de mucho mucho amor.

Los hábitos se forman a través de los patrones de conducta familiares; es decir, aquí aplica ese refrán que reza: “hay que predicar con el ejemplo”. Para establecer normas en el hogar y fuera de él no es necesario que recurras a una disciplina militar o a mitos como “el coco”.

A continuación te damos algunos tips para fomentar los buenos hábitos que ayudarán al desarrollo de tus hijos:

La alimentación

En los primeros años, incluso meses, tú puedes reforzar las rutinas de alimentación. Sé constante, no cambies los horarios previamente establecidos por el organismo del pequeño. Escucha las recomendaciones del especialista. La disciplina en el consumo de alimentos evitará los desórdenes como la obesidad, la bulimia o la anorexia. Crea un ambiente relajado, libre de distractores: no televisión, no llamadas telefónicas ni redes sociales, dedica a esta actividad vital el tiempo que merece; así al crecer, tu hijo sabrá lo importante que es enfocarse en la comida, si tú no te levantas, él no lo hará después.

La hora de jugar

El juego es un excelente hábito, ayuda a establecer, reafirmar y consolidar los lazos familiares, pero también debe tener su propio espacio, puede estar asociado a un premio por la buena conducta y al mismo tiempo relacionarse con otras rutinas: la higiene bucal, el sueño y el orden.

Higiene bucal

Empieza a limpiar las encías del recién nacido según las instrucciones del especialista a manera de masaje para que cuando broten los dientes, ese movimiento sea conocido para él y sienta alivio, ese buen recuerdo facilitará posteriormente la hora del cepillado.

Lleva a cabo tu higiene bucal frente a los niños desde chiquititos, recuerda que su principal fuente de aprendizaje es la imitación.

Hora de dormir.

Para que ir a la cama no se convierta en un dolor de cabeza, desde antes del alumbramiento, lee en voz alta antes de dormir, pon música clásica o instrumental , sigue esta práctica y verás su transformación en una rutina familiar que precede al sueño relajado y profundo.

Para los niños de edades entre 3 y 6 años es recomendable fijar una hora para ir a la cama que no debe variar, incluso en fines de semana. Las rutinas de la merienda, lavarse los dientes y ponerse la pijama ayudan a establecer el ambiente propicio para que se relajen y finalicen su día.

La práctica de buenas costumbres desde la niñez crea un ambiente de seguridad y disciplina en el hogar que impacta positivamente la autoconfianza de los miembros de la familia; más adelante, esto te permitirá crear buenos hábitos de estudio y de colaboración en las tareas de la casa en beneficio de todos.