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Ir al museo sin aburrirse

Ir al museo sin aburrirse

Para algunas familias, las visitas al museo, lejos de ser una experiencia agradable y de aprendizaje, se convierten en una frustración. Esto sucede por diferentes factores, si bien entre los más importantes se encuentran:

El desconocimiento del tema. Por ello, es importante que antes de hacer el recorrido, los miembros de la familia investiguen el tema de la exposición. De esta manera, asistir al museo les ayudará a reafirmar, ampliar o corregir el conocimiento. Pueden recurrir a libros y revistas, así como a páginas serias disponibles en internet o videos, entre otros.

Falsas expectativas. Salvo algunas excepciones, un museo es un lugar donde prevalece la información de manera poco convencional y el hecho de que se soliciten ciertos comportamientos, como formarse, llevar un orden, no correr, no gritar, etcétera, hace difícil que los niños menores puedan controlarse; sin embargo, es indispensable que se acostumbren, porque estas normas de conducta son parte del proceso de socialización al que se enfrentarán toda su vida. Habla con los pequeños, diles que irán a un lugar mágico donde viven unos seres especiales, si tú lo planteas como una aventura, dejará de ser un ejercicio aburrido. Pídeles a tus hijos que, conforme avanzan, piensen en un cuento que podrán narrar con lo que están viendo.

Organiza un paseo colectivo. Ponte de acuerdo con las mamás o los papás de los amigos de tus hijos y vayan todos juntos.

Pide unas audio-guías si están disponibles, o solicita un guía profesional. Estos son elementos que contribuyen a crear un ambiente que asemeje una película, una obra de teatro o un libro. Prácticamente en todos los museos hay visitas guiadas.

Premia el buen comportamiento. Eso no implica un gasto adicional, simplemente, cuando terminen su jornada en el museo, juega con tus hijos, rían e inventen historias, pero juntos, así el recuerdo será agradable y todos esperarán con ansia el momento en que se repita.

Refuerza el conocimiento. Ya en casa, haz una lluvia de ideas para recordar y enriquecer el aprendizaje.

Recuerda que esta práctica será permanente mientras dure la instrucción escolar de tus hijos. Lo mejor es convertirla en una fuente de entretenimiento diferente. Las interacciones sociales contribuyen a lograr el aprendizaje significativo, y tú puedes contribuir al de tus hijos. Convéncete de las bondades de los museos y tus hijos también las percibirán. Disfruta, no hay nada como el ejemplo. Los pequeños están a gusto si los mayores lo están.